sábado, 7 de agosto de 2010

LOS PECES




  El tic-tac metálico de las manecillas entrelazadas rompen el compás de la tarde mortecina y ruin.
El devenir de sus pasiones y desaries; son contrapunto violento frente a la vacuidad de ideas.
Marcan el principio y el fin de una jornada repleta de nada en la ignominia de una tarde usurpada.
De una tarde urdida en la desoladora y azarosa Necesidad.

  Transcurre el tiempo, terco y mudo, en un devenir de contradicciones;
ansiosas por devorar y absorber cada milésima de su sustanciosa sangría.
Un segundo de esperanza, un minuto de gloria...Una hora de sueños rotos, ¡ya inalcanzables!;
apenas percibidos en el inmenso, ansioso, afán.

  Y transcurre las milésimas meticulosamente.
Crueles. Trazan cometas malignos que no se elevan ante la Libertad;sólo planean ras de suelo.
Zigzagueando por el lodo de las desgracias evocadas por esta hora raptada.
En esta tarde violada.